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Autora: Laura Medina

Retorno a un mundo sustentable

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La palabra SUSTENTABILIDAD en México y en el mundo se escucha en nuestro día a día: en los medios de comunicación, en los directorios, en los reportes de las empresas, en las ONG, en los reguladores, en los certificadores, en los mercados, en los centros de estudios. Es un concepto que ocupa el centro mediático y, sin embargo, ¿cuántas iniciativas federales o locales, empresas, organizaciones mexicanas, y del resto de Latinoamérica son genuinamente sustentables? A continuación, explicamos qué es la sustentabilidad, cuándo comenzó la preocupación en el mundo de actuar con responsabilidad para recuperar la calidad medioambiental, social y económica, y cómo se refleja esto concretamente en nuestro país.

En primera instancia, debemos entender que es la sustentabilidad de forma genérica. Ésta se refiere a la administración eficiente y racional de los recursos, de manera tal que sea posible mejorar el bienestar de la población actual sin comprometer la calidad de vida de las generaciones venideras.

La arquitectura bioclimática, sostenible, natural o ecológica, por tanto, representa el empleo y uso de materiales y sustancias con criterios de sostenibilidad, es decir, sin poner en riesgo su uso por generaciones futuras, representa el concepto de gestión energética óptima de los edificios de alta tecnología, mediante la captación, acumulación y distribución de energías renovables pasiva o activamente, y la integración paisajística y empleo de materiales autóctonos y sanos, de los criterios ecológicos y de eco construcción.

Dicha arquitectura representa la vuelta a los criterios elementales, a la arquitectura de nuestros antepasados, a una arquitectura basada en la lógica, y fundamentada en criterios igualmente razonables con respecto al clima. Las medidas más eficaces que representan la mayor aportación no cuestan nada, son el resultado del empleo lógico de los elementos constructivos y del diseño.

Para entender la preocupación del presente, necesitamos remontarnos a la historia. Desde los romanos hasta el siglo XIX, la arquitectura era doméstica y vernácula, era sentido común, la cual cayó en desuso tras la revolución industrial, una época en la que el hombre explotó los recursos naturales del planeta hasta su agotamiento debido a la mayor distribución de la riqueza, y al relativo abaratamiento de la energía.

Durante el siglo XX, factores clave como el cambio climático, el crecimiento poblacional acelerado, la demanda energética, la escasez de recursos, del agua y combustibles fósiles, y la proliferación de los residuos abren los ojos al mundo, y comienza la carrera hacia el desarrollo sostenible. La opinión y los poderes públicos empiezan a tomar conciencia de la necesidad de proteger el entorno natural y se comienzan a evidenciar estos problemas en las Cumbres internacionales.

El modelo económico de los países industrializados fue cuestionado por primera vez en 1968 con el llamamiento del Club de Roma, publicando en 1972 el “Alto al Crecimiento”, en el que se afirmaba la necesidad de asociar la protección de la naturaleza al desarrollo económico. La primera cumbre de las Naciones Unidas sobre el hombre y el medio ambiente se celebró en Estocolmo en ese mismo año.

En 1987, en la 42ª sesión de las Naciones Unidas, la entonces primer ministra de Noruega, Brundtland preparó un informe titulado “Our common future”. En este informe, se utilizó por primera vez el término desarrollo sostenible (o desarrollo sustentable), mencionado y definido anteriormente como aquél que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones.

En 1992, la cumbre de la tierra organizada por Naciones Unidas en Río de Janeiro alertó a la opinión pública mundial sobre las consecuencias de la sobreexplotación de las materias primas, el avance inquietante del efecto invernadero y la acelerada y dramática degradación del equilibrio de los ecosistemas.

En 1996 se lleva a cabo la Cumbre de Kioto, en la que los jefes de Estado presentes se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre 2008 y 2012, siendo en la Conferencia de la Haya del 2000 cuando 180 países se reunieron para concretar las condiciones de aplicación del protocolo de Kioto Desgraciadamente, el acuerdo se malogró por las divergencias entre Europa y EEUU sobre la fijación del carbono.

La cumbre de Río tuvo un gran impacto mediático y se concretaron una serie de compromisos reflejándolos en la Agenda 21 en numerosas medidas relacionadas con la lucha contra la pobreza, control demográfico, protección sanitaria, modificación de los modos de consumo y promoción de un modelo urbano viable en los países en vías de desarrollo. Esta agenda impulsó a numerosas administraciones regionales europeas a preparar una local, como pueden ser la Exposición de Hannover 2000 en Alemania, o el Comité 21 en Francia, encargado de coordinar las iniciativas mencionadas.

Aplicado al campo de la arquitectura, se desarrollaron normativas como la RT2000 en Francia, el certificado alemán PassivHaus o el suizo Minergie. Estas regulaciones impulsaron a la toma de conciencia a favor de una arquitectura ecológica.

Concretamente en México, en la década de los setenta se crearon las primeras instituciones para atender los problemas derivados de la contaminación: en 1971 se promulgó la Ley Federal para prevenir y controlar la Contaminación Ambiental; en 1972 se creó la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente, y en 1976 se estableció la Dirección General de Ecología Urbana dentro de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas.

Más tarde, en 1983, se creó la Subsecretaría de Ecología en el seno de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), con lo cual se asignaron nuevas responsabilidades y se reagruparon funciones vinculadas con el medio ambiente que se encontraban dispersas en distintas dependencias federales.

Sin embargo, al concepto de desarrollo sustentable como tal se le comenzó a dar importancia en nuestro país hasta finales de los años ochenta cuando el proceso mundial agitado por el “Informe Brundtland” abre el tránsito hacia la sustentabilidad y de manera particular hace eco en México gracias a la postura oficial de cumplir con acuerdos internacionales, con la promulgación de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA). En 1992, la SEDUE se transformó en la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) para propiciar un marco institucional más articulado entre las políticas sociales y ambientales.

Actualmente México solo es responsable de 1.7% de las emisiones de gases efecto invernadero. Sin embargo, las emisiones han crecido un 40 por ciento de 1990 al 2008. A través de acciones federales concretas, como el Programa Especial de Cambio Climático (PECC), aprobada por GLOBE México, nuestro país se ha comprometido con el desarrollo sustentable al reducir un 50 por ciento del total de sus emisiones para el 2050 de contar con financiamiento internacional.

En el campo de la arquitectura existe cierta conciencia. La Comisión Nacional para el Ahorro de Energía (CONAE), creada en 1989, actualmente la CONUEE (Comisión Nacional para el Uso Eficiente de Energía) inició el desarrollo de normas de eficiencia energética para edificios, con el fin de dictar recomendaciones para el diseño térmico de la envolvente.

Adicionalmente se llevaron a cabo otras iniciativas como la guía para el ahorro de energía en la vivienda, publicada por la CONAVI, así como las bases para el programa Hipoteca Verde, donde se consideran los elementos necesarios para ahorrar electricidad, gas, agua y aprovechar las energías renovables.

En cuanto a normatividad, el INFONAVIT emitió a finales de los 80s sus normas técnicas bioclimáticas, el Instituto Mexicano del Seguro Social, emitió en 1992 las normas bioclimáticas para las construcciones de los hospitales y clínicas, así como en 1995 su programa para el ahorro de energía en iluminación y aire acondicionado. La CONUEE entre 1993 y el 2000 emite normas para los materiales aislantes, eficiencia energética en iluminación y electrodomésticos, además de iniciar las relacionadas con la eficiencia energética en edificios.

En resumen, el mundo ya no tiene elección. La sustentabilidad es un mandato de la sociedad global y es algo que debemos incorporar todos en nuestro modo de operar. El éxito y la generalización del enfoque medioambiental en la política, en la sociedad, en el mundo empresarial y concretamente, en la arquitectura, urbanismo y la planificación dependerá de la colaboración estrecha entre todos los implicados: funcionarios públicos, empresarios, urbanistas, arquitectos, ingenieros, paisajistas, agencias de control, industriales, contratistas y obreros de la construcción. Ser sustentable no es un “tal vez”, sino un “debo”. ¿Por qué no empezar lo antes posible?

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#camaraverde #colombia #mexico #latinoamerica #economiacircular #biodiversidad #ecuador #argentina #chile #venezuela #uruguay #queretaro #cdmx #mexico #regeneracion #sostenibilidad

VI Foro Internacional de Biodiversidad y Economía Circular

Participación en ponencia en VI foro internacional de biodiversidad y economía circular donde se reunieron más de 40 speakers y panelistas protagonistas de casos de éxito en conservación y restauración de la biodiversidad, aplicando principios de economía circular, ciencia de la sostenibilidad y conocimiento ancestral en Colombia, México, Perú y Chile. Acciones que conectan y regeneran.

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Un pequeño brote verde

Despierto a Damla con un movimiento suave. Hace fresco. Nos quedamos dormidas bajo la hermosa sombra de la jacaranda del patio que invade la azotea de nuestra casa de una planta, bañándonos de tonalidades, mariposas, destellos de luz y sonidos de las aves del lugar. El centro histórico de Querétaro es una red natural biodiversa llena de fauna, flora y árboles cuyas ramas y raíces se entrelazan entre patio y patio de cada casa, cuyas buganvilias protegen las fachadas del calor y son el hogar de pequeños insectos. Me quedaría mirando, pero se nos hace tarde y mamá nos va a regañar. Tenemos que recoger los tomates del huerto para hacer la ensalada que nos encargó. Hoy es su cumpleaños y no podemos retrasarnos. Viene toda la familia y es su 70 aniversario. Damla no entiende mi apuro y me llena de lametones, quiere jugar. Menos mal que el viento y el sonido de esos pájaros petirrojos nos despertaron. Mi ciudad mexicana cada día está más bonita. Miro a mi perrita y recuerdo cuando todavía no la tenía conmigo. Esos años eran de gran preocupación. Vivíamos en otro lugar, y tuvimos que emigrar porque ya no teníamos agua ni comida. Nuestros hogares estaban contaminados, la basura nos invadía y los peces estaban llenos de micro plásticos. Solo una pequeña parte de la población tenía alimento y apenas alcanzaba la comida para todos. No entendía porque existían las guerras y las fronteras, y tampoco entendía porque todos se peleaban por papeles que por lo visto tenían mucho valor. ¿Por qué las personas se enfermaban continuamente en sus casas y estaban tan apagadas? El ladrido de Damla me trae de nuevo al presente y apuro el paso. Bajamos las escaleras, y entramos en la casa a través del patio, encargado de regular la temperatura interior de las estancias y de aportar iluminación y ventilación natural, privacidad, silencio y paz en nuestro hogar. Cuando llegamos todavía permanecían algunos muros de concreto derruido y frío abrazando la soledad del interior. No fue un águila que se posó en un nopal, sino un pequeño brote verde en medio de tanta ceniza lo que me hizo valorar que este lugar era mágico. Sabía que había esperanza y que lo íbamos a lograr reconstruir de forma sostenible. Ese brote es la jacaranda que ahora me llena de flores. Construimos la casa con mi papá, que era permacultor y bioconstructor. Gracias a su pasión yo quise estudiar arquitectura. Juntos pudimos diseñar una arquitectura vernácula con muros de tierra compactada que nos regulan la temperatura, una estructura de madera de productores locales y sostenibles, y acabados naturales que nos permiten respirar un aire limpio y sano. ¡No nos hemos vuelto a enfermar! La casa consta de varias recámaras y áreas comunes orientadas para no tener frío ni calor en ninguna época del año. Nuestra energía viene de paneles solares, el agua que consumimos la almacenamos de la lluvia, y todo el agua que usamos la tratamos y la volvemos a reutilizar en nuestras plantas, cerrando el ciclo. Un pequeño brote verde de Laura Medina En la cocina el aire tiene el olor de una sopa recién hecha. Damla ya la había localizado con su olfato y estuvo a punto de comérsela. ¡Menos mal que le quité la garra a tiempo!. Es mi sopa favorita, receta de mi abuela, y secreto de mis antepasados. Todavía humea y se nota que los fogones están recién apagados. ¿Dónde habrían ido mis papás? Dejo las frutas y verduras en la alacena y abro las persianas de las ventanas para que se caliente el interior de la sala. Intrigada, llamo a Damla y salimos a la calle buscando entre las bicicletas y personas caminando, intentando localizar a mis padres. No les veo, pero mis ojos se van directo a los flanes caseros de Lupita, que está vendiendo en ese momento. No puedo evitar la tentación y camino hasta su puestito. Ya no existen los centros comerciales ni los monopolios de empresas, las ciudades ahora cuentan con una red de oficinas colaborativas de las diferentes profesiones y de mercados comunitarios con productores locales y una temática diferente: mercados textiles, de alimentos, o de homeopatía entre otros. Me encanta poder encontrarme a todos mis vecinos y poder ver a todos colaborando, intercambiando sus productos. Red de mercados comunitarios, red de lugares de trabajo, red social de cultura y patrimonio, red de parques, un urbanismo interconectado y pensado para el peatón y el transporte sostenible. Aprovecho para llevar también a mi madre un bote de miel de Itzel, la vecina de la calle 5 de mayo; el perfume de lavanda de Rosita de la sierra, y mole de la familia oaxaqueña; el más rico que he probado. Compro también dulces árabes de Kareem, y Matoke, y una comida típica yucateca hecha por el hombre más guapo y chef más prestigioso de toda la comunidad, Ikal. Siempre me sonrojo cuando me mira… Tal vez podría haber traído mis tomates para intercambiar algunos con él y poder profundizar más en la conversación. Vuelvo bordeando el río de aguas cristalinas, lleno de garzas y patos en sus orillas y algunos señores leyendo. Me distraigo un segundo y Damla ya tiene un pez en la boca ¡Qué vergüenza! Le hago un gesto y lo suelta. Menos mal que nadie nos vio. Aquí se respetan a todas las especies, hemos luchado mucho por recuperar la biodiversidad en la ciudad. La perra ladra. ¡Calcula el tiempo mejor que yo! Es hora de ir a casa antes de que lleguen los invitados y también mis padres. Ya mañana vendré otra vez de compras con las amigas a intercambiar algunas prendas que ya no uso. ¡Día de chicas y chocolate caliente! Me encantan los olores, texturas y colores de las telas sostenibles que encuentro en las tiendas. Y pensar que hace unos años, la industria textil era un gran problema…Gracias a la producción local, muchos saberes se recuperaron. Veré que se me antoja mañana. Ahora toca disfrutar de mi familia, de la cual estoy tan orgullosa. ¡Han trabajado tanto para poder brindarnos este mundo, que ya no tengo que soñarlo! Mañana pensaré en mis vacaciones, ya puedo visitar cualquier lugar del mundo, por fin logramos ser un mundo sin fronteras, una comunidad unida, igualitaria, sostenible, alegre, sana, equitativa, tolerante, respetuosa y regenerativa. Lo logramos.

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STREET DESIGN CHALLENGE

Participación en concurso invitada como asesora en sostenibilidad de los proyectos. Evento organizado por CAEQ, Colegio de arquitectos del Estado de Querétaro, y QUERETARO CREATIVO. Una competencia universitaria de dos días de duración para compartir visiones sobre diferentes ciudades del mundo y cómo intervenir y mejorar el espacio público desde la comunidad, la regeneración y la mejora de la calidad de vida.

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¿Un mundo de madera?

Hoy en día, escuchamos, leemos y nos encontramos con todo tipo de mensajes persuasivos repetidamente, pero nuestra mente es selectiva y nos quedamos con el que más nos gusta a nuestro criterio o con el que nos convence más en su argumento. Hay tanta información que nos podemos creer y crear la historia con la que más hacemos clic: ¿Qué debemos comer? ¿Qué nos hace daño y qué no? ¿Cómo ser un empresario exitoso? ¿Qué esquema de familia o pareja debo seguir? ¿Cómo debo de vestirme? ¿Cómo debe de ser mi cuerpo? ¿Cómo evitar la frustración personal? ¿Qué trabajo me conviene? ¿Cuál es mi objetivo en la vida? ¿Sabemos qué información es la correcta y cual es errónea? Tanta información, cuestionamientos y reflexiones nos aturden, nos confunden. Personas que intentan convencernos o guiarnos hacia el camino que ellos creen correcto o más bien yo diría, ¿Qué creen correcto o que les beneficia a esos emisores de mensajes que nos agitan? Pero, aunado a todas estas preguntas con una respuesta tan libre, nacen nuevos cuestionamientos que parten de las preocupaciones climáticas, de la irracionalidad en el uso de los recursos, de la inercia de la sociedad con un estilo de vida acelerado que busca resultados inmediatos con el fin de satisfacer el falso bienestar, del cambio en las nuevas iniciativas que parten de normativas globales y locales que buscan implementar otro modelo de desarrollo sostenible. En el mundo de la construcción ocurre exactamente lo mismo, así como en cualquier otro gremio. Nos hacemos muchas preguntas a la hora de diseñar, de las cuales mencionaré alguna de tantas, como, por ejemplo: ¿Cómo percibo el espacio? ¿Qué imagen busco reflejar? ¿Cuál es la vivencia del usuario? ¿Cómo debo conectar mi proyecto con la ciudad? ¿Cómo logro más rentabilidad en el proyecto propuesto? Pero nuevas reflexiones se presentan en el proceso de diseño, así como: ¿Cómo logro un edificio sostenible? ¿Cómo minimizo mi huella de carbono? ¿Cómo agilizo los tiempos de construcción? ¿Cómo puedo usar la tecnología a mi favor en la construcción industrializada? ¿Qué materiales debo usar en mi proyecto arquitectónico? El despertar de la conciencia ambiental empieza a materializarse. Como bien sabemos, la construcción es una industria altamente contaminante que impacta negativamente el medio ambiente a través de la emisión de gases de efecto invernadero, la generación de residuos, la contaminación del aire y agua, y la alteración de ecosistemas. Y los materiales que usamos mayoritariamente tienen mucho que ver en todo esto. Cemento, acero y aluminio, o materiales industrializados con sustancias orgánicas volátiles, entre otros. Las soluciones constructivas actuales son capaces de responder a varios factores que exige una edificación, como pueden ser durabilidad, ingeniería, capacidad estructural, mantenimiento, fácil montaje y rapidez constructiva, entre otros . Ningún material o solución es totalmente es bueno o malo (¿o si?). Pero nos olvidamos de la esencia de dónde venimos y qué nos ofrece nuestro planeta, y cómo debemos de extraer los recursos si queremos evolucionar a un modelo basado en la circularidad y en la regeneración. Por eso me gustaría preguntaros: ¿En qué momento nos olvidamos de basar nuestras soluciones constructivas en los materiales que encontramos en la Naturaleza? ¿Cuáles son esos materiales predominantes en el medio natural? Podríamos nombrar algunos como la madera, piedra, arcilla, arena y fibras vegetales como algodón y lino. No es de extrañar entonces, que exista una mirada retrospectiva y un despertar de la conciencia hacia esos materiales naturales, que se han empleado desde las arquitecturas vernáculas, pero que, por convencimiento social e industrialización, se perdieron. Nuevas miradas, ya sean por temas medioambientales, por implementar un nuevo modelo de negocio y abrir otros mercados, por buscar la innovación y diferenciación de un producto, permiten empezar a hablar de otro tipo de soluciones: ¿Es la madera un material sostenible y una alternativa a la construcción tradicional? Efectivamente, vemos que la madera se está consolidando como un material clave para proyectos sostenibles y energéticamente eficientes ya que además de ser un material primario, versátil, renovable, reciclable, resistente, térmicamente adecuado para el confort, que absorbe carbono y requiere menos energía en su fabricación que los materiales convencionales, facilita la prefabricación y la construcción industrializada, y mejora considerablemente los tiempos de ejecución en obra. Con todo lo expuesto anteriormente, podríamos decir que la madera es uno de los mejores materiales para construir (¿Me creéis?). Un asunto complejo. Como comentábamos anteriormente, nada es blanco o negro, sino que todo tiene matices. El uso irresponsable de la madera y extraída de un bosque sin una gestión sostenible conlleva deforestación y pérdida de biodiversidad (¿Qué tan fácil podemos controlar que ese recurso venga de una operación responsable? ) Los tratamientos químicos usados posterior a su extracción lo convierte en un material procesado, lo cual hace más complejo su proceso de reciclaje y reutilización. No olvidemos que cada material tiene una huella de carbono y que la sostenibilidad del mismo se evalúa generalmente por su impacto ambiental durante todo su ciclo de vida. “Debemos construir con materiales naturales y no contaminantes” ¿Sería esta la solución en un mundo de tantas respuestas, opciones, y argumentos? ¿Es factible un mundo donde la madera es el material predominante o se volvería insostenible? ¿Imaginamos un mundo construido en madera? ¿Y si recuperamos las construcciones vernáculas, pasivas y basamos nuestras soluciones en la Naturaleza, incorporando la ingeniería y tecnología que permita lograr un edificio regenerativo?¿Podemos lograrlo? ¿Creemos en esto o es una utopía? ¿Creemos más en cómo funciona la Naturaleza y poder imitar o replicar su modelo regenerativo, o en los discursos de venta y mensajes persuasivos que nos desvían del camino correcto? ¿Y si la solución reside en un balance de materiales no contaminantes extraídos del lugar dónde nos encontramos? No nos vayamos a los extremos. “ Creer es crear”- Miguel de Unamuno.

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¿Es la construcción prefabricada en concreto un modelo sostenible y ecológico?

La transformación “sostenible” que desde hace años se lleva acometiendo en el sector de la construcción, tanto en la construcción in situ, como en la prefabricada, es una responsabilidad compartida de todos los agentes involucrados en el proceso de diseño, ejecución, entidades privadas y públicas, y también usuarios finales (es decir, todos), focalizado en la neutralidad climática y la plena descarbonización que deberá alcanzarse en Europa y en México en el año 2050. La última ronda de conversaciones en la conferencia de la ONU sobre el clima, la COP27, concluye con que el sector de la construcción fue responsable de más del 34% de la demanda energética y alrededor del 37% de las emisiones de CO2 asociadas a la energía y sus operaciones en durante 2021. Además, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en ingles) de la ONU, señaló en su informe más reciente, que el concreto puede absorber con el tiempo hasta un 50% del CO2 que se emite durante el proceso de descarbonización en la producción de cemento. Es por esto, que no me gustaría dejar de hablar del concreto como material sustentable y prefabricado como alternativa a los esquemas tradicionales de construcción in situ. ¿Realmente en un material que nos permite cumplir con los objetivos de descarbonización? ¿Qué ventajas tiene en cuestiones de sostenibilidad? ¿Debería ser una opción sostenible para construir hoy en día? ¿Cuál sería el escenario ideal y qué materiales debemos elegir en la construcción prefabricada? Para estar en contexto, es sabido que el concreto se ha utilizado durante siglos desde 6500 a.C. a nivel mundial por sus cualidades constructivas, que ningún otro material tiene: la durabilidad, versatilidad y la adaptabilidad. Hoy en día, por el contrario, es tiempo de verlo de otra manera. Deberá contemplarse que tan sostenible es un material, evaluando no solo de la etapa de producción, sino su ciclo completo de inicio a fin. La realidad es que necesitamos un concreto más sustentable. El cemento brinda al concreto la resistencia por la que es altamente reconocido, pero la producción de cemento es responsable de alrededor del 7 % de las emisiones de CO2 del mundo, y representa alrededor del 90 % de las emisiones del concreto. Ahora bien, se espera que el volumen de construcción del mundo se duplique para 2060, por lo que la cantidad de concreto que se deberá verter también nos presenta la oportunidad de almacenar de forma permanente cantidades enormes de CO2. Adicionalmente a las características del material, me gustaría abrir el interrogante de: ¿Por qué no usar concreto prefabricado para nuestras construcciones? ¿Sería una buena solución para el mercado residencial el poder trabajar con concreto prefabricado? A grandes rasgos, podemos decir que, en el caso de lo residencial, las casas prefabricadas son construcciones más sostenibles porque se genera menos desperdicio en obra y se utiliza menos energía durante el proceso de construcción; por otra parte, tienen más facilidades para ser más eficientes energéticamente. El concreto premezclado ofrece beneficios ecológicos notables cuando se compara con el que se realiza en la obra. Al ser procesado en gran escala en sitios designados con herramientas especializadas, reduce en gran medida el consumo de agua y la generación de desperdicios. Al ser altamente resistente, no se debilita por la humedad, el moho o las plagas, permitiendo que las estructuras sean duraderas y conservables a largo plazo, por ende, se reducen las exigencias ambientales de edificios más frágiles. Esto lo dota de una elevada vida útil: hacer que las cosas duren sin tener que reemplazarlas es clave. La versatilidad del material le permite solucionar múltiples situaciones relacionadas con la sustentabilidad. De igual forma, sus costos de producción reducidos lo hacen mejor opción a otros materiales. Además, al ser local y accesible, se reducen las necesidades de transporte y la contaminación asociada con éste. En cuanto a las características de confort, la masa térmica del concreto transmite más lento el paso del calor, lo que disminuye las necesidades de energía. Nos gustaría ejemplificar el artículo, con el proyecto que presentamos a continuación, LCP 30, proyecto residencial elaborado por el despacho EKOA, ubicados en Querétaro, encargados del diseño, construcción, estudios bioclimáticos y monitoreo (www.ekoa.com.mx); es un proyecto de vivienda de aproximadamente 180 m2 construídos que surgió con la intención de llevar a la práctica un sistema constructivo prefabricado aplicado de forma más habitual en el ámbito industrial para trasladarlo al ámbito residencial, un sistema de losas y muros de concreto que permitiera controlar la calidad, el tiempo y mano de obra en producción, fabricación y ejecución.

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Innovación en Arquitectura Bioclimática y Regenerativa para un Futuro Sostenible

En una entrevista con Neuron Business Media, Laura Medina, directora general de EKOA, compartió la visión y los logros de su despacho de arquitectura, especializado en proyectos sostenibles y regenerativos. Desde su creación en 2014, EKOA ha liderado la integración de técnicas tradicionales y tecnologías modernas en el diseño arquitectónico con el objetivo de minimizar el impacto ambiental. TRAYECTORIA Y FUNDACIÓN DE EKOA: En Madrid, complementando sus estudios en la Technische Universität Darmstadt en Alemania, donde descubrió el Solar Decathlon, un concurso internacional de viviendas sostenibles que inspiró su enfoque hacia la arquitectura bioclimática. Tras más de 12 años de investigación en sostenibilidad, fundó EKOA en México, un despacho que se especializa en proyectos de diseño y construcción sostenibles y regenerativos. Laura enfatiza que los arquitectos tienen una responsabilidad clave en la lucha contra el cambio climático, lo que impulsa la filosofía de EKOA. ARQUITECTURA REGENERATIVA: Combinando Tradición y Tecnología. Para EKOA, la arquitectura bioclimática no es algo nuevo; de hecho, es una adaptación de las prácticas arquitectónicas tradicionales, como las viviendas de adobe en Marruecos o las mayas en México, que respondían al clima local. Sin embargo, estas técnicas se perdieron con la Revolución Industrial. En EKOA, se busca combinar esos principios bioclimáticos tradicionales con tecnologías actuales, como paneles solares, captación de agua pluvial y plantas de tratamiento de aguas negras y grises. La empresa utiliza herramientas avanzadas como software de simulaciones energéticas, modelización BEM y análisis de confort, iluminación natural y flujos de aire para maximizar la eficiencia energética en sus proyectos. Además, se apoyan en tecnologías como software de modelización energética para optimizar cada fase del diseño. PROYECTOS EMBLEMÁTICOS: "Plaza NUU, energy zero building": Plaza Comercial Desconectada de la Red Eléctrica autónomo. Uno de los proyectos más ambiciosos de EKOA es la construcción de la primera plaza comercial en Querétaro completamente desconectada de la red eléctrica, con 1,500 metros cuadrados de superficie y finalizada en 2017. El edificio cuenta con 84 paneles solares que alimentan todo el espacio y un sistema autónomo de almacenamiento de energía. El proyecto también implicó el uso de 12 contenedores marítimos reciclados, lo que supuso un reto térmico resuelto mediante simulaciones energéticas. El edificio funciona sin sistemas de climatización y reutiliza el 70% del agua residual, lo que permite un ahorro del 75% en el consumo de agua potable. Todo ello con un costo competitivo de 16,000 pesos por metro cuadrado. ENERGÍAS RENOVABLES Y EDIFICIOS NET ZERO: El objetivo de EKOA es minimizar el consumo energético antes de recurrir a soluciones activas como paneles solares. Un edificio Net Zero es aquel cuyo consumo energético es igual a la energía que produce, y EKOA busca lograr esto en sus proyectos mediante la combinación de arquitectura eficiente y energías renovables. Según Laura, es crucial resolver la eficiencia de los edificios desde el diseño arquitectónico, optimizando la envolvente y las orientaciones, para luego implementar sistemas de energía renovable que cubran las necesidades energéticas restantes. Aunque no todos los proyectos pueden llegar a ser completamente Net Zero, EKOA sigue una filosofía regenerativa, aspirando a que los edificios produzcan su propia energía y agua, cerrando los ciclos como lo hace la naturaleza. ECONOMÍA CIRCULAR Y MATERIALES SOSTENIBLES: La economía circular es otro pilar en la arquitectura de EKOA. Esto implica elegir materiales que puedan ser reciclados o reintegrados en el ciclo natural, minimizando la huella de carbono durante todas las fases de construcción: extracción, transporte, instalación y desecho. En algunos proyectos, han utilizado técnicas de bioconstrucción con tierra y otros materiales naturales, y buscan continuamente maneras de reducir residuos, explorando materiales reciclados y nuevas tecnologías. Laura mencionó un proyecto inspirador en Argentina, donde se construyó una escuela usando materiales reciclados como llantas y residuos sólidos, demostrando que la reutilización de materiales es una posibilidad real en la construcción moderna. COLABORACIÓN Y SINERGIAS CON OTRAS INDUSTRIAS: EKOA trabaja en estrecha colaboración con especialistas en gestión de residuos, bioconstrucción y certificaciones energéticas, creando sinergias que fortalecen el impacto de sus proyectos. Para Laura, el trabajo en equipo es fundamental, ya que la sostenibilidad requiere la participación de múltiples sectores e industrias. Desde la gestión de residuos hasta el uso de inteligencia artificial en la optimización de edificios, EKOA busca un enfoque integral que abarque todas las dimensiones del desarrollo sostenible. EL FUTURO DE LA ARQUITECTURA REGENERATIVA: De cara al futuro, Laura Medina cree que el cambio climático obligará a que los edificios sean autónomos en cuanto a agua y energía, y que la alimentación y el acceso a recursos básicos serán retos cada vez más críticos. Aunque la conciencia está creciendo, especialmente entre las nuevas generaciones, todavía falta mucho por hacer para implementar soluciones sostenibles a gran escala. INVOLUCRANDO A LA COMUNIDAD LOCAL Y FOMENTANDO LA EDUCACIÓN AMBIENTAL: EKOA también está comprometida con involucrar a las comunidades locales en sus proyectos, sobre todo en aquellos relacionados con la bioconstrucción, y colabora con universidades en programas educativos sobre sostenibilidad. Laura destacó la importancia de educar no solo a los trabajadores de la construcción, sino también a la sociedad en general, para evitar prácticas de greenwashing y fomentar un enfoque genuino hacia la sostenibilidad. CONCLUSIÓN: Un Llamado a la Acción Laura Medina cerró la entrevista con un llamado a la responsabilidad y la acción conjunta de todos los actores involucrados en la construcción sostenible. La arquitecta subrayó la necesidad de avanzar rápidamente hacia prácticas regenerativas y sostenibles, ya que el cambio climático no espera. El compromiso de EKOA con la arquitectura regenerativa, la economía circular y las energías renovables ofrece un camino hacia un futuro más sostenible y resiliente.